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El cuento de Ceos
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1, 2, 3
Re: El cuento de Ceos
Por fiiiin me he leído los dos capítulos!!
Como siempre me encanta tu forma de escribir. He pillado algun fallito como por ejemplo cuando has puesto ocular por ocultar, has fallado narrando en alguna parte porque te faltaba una coma y tal, pero vamos...nada grave XD
Y hay una cosa que no he entendido, ¿el cuerpo de Isaac aparece porque si o ya estaba allí en ese sitio?
Es que no lo he pillado XD
Me encanta tu metafórica forma de narrar, tan de novela fantástica! Y explicar el último capítulo para que llege al final del primero desde distinta perspectiva. Es tan guay!
Ánimo con el siguiente que esperaré con ánsias!
Saludoooos,
Como siempre me encanta tu forma de escribir. He pillado algun fallito como por ejemplo cuando has puesto ocular por ocultar, has fallado narrando en alguna parte porque te faltaba una coma y tal, pero vamos...nada grave XD
Y hay una cosa que no he entendido, ¿el cuerpo de Isaac aparece porque si o ya estaba allí en ese sitio?
Me encanta tu metafórica forma de narrar, tan de novela fantástica! Y explicar el último capítulo para que llege al final del primero desde distinta perspectiva. Es tan guay!
Ánimo con el siguiente que esperaré con ánsias!
Saludoooos,
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umi_natori-
Cantidad de envíos: 75
Edad: 18
Localización: Ahora mismo Valencia, mañana quien sabe. EEUU in the future, I hope.
Fecha de inscripción: 08/09/2008
El relevo
Capítulo: 10 Nacimiento (3a parte)
En la noche mas oscura que un abismo de un pozo sin fondo se hallaba la figura del recuerdo, alzándose como una pluma en la tormenta, como si los siglos o incluso tempos no hubieran pasado por ella.
Pelo reflejando la luna de plata que ondulaba al viento, túnica cayendo de la cintura, pecho descubierto, dejando ver una extraña marca que probablemente reflejaba deseos y mucho pasado detrás.
Esa oscura silueta observaba el mundo imaginando cual oscura raza o intención de ésta, había transformado su bello y paradisíaco hogar en una tormenta de sentimientos, donde predominaban la envidia, el odio, emociones egoístas buscando la simple comodidad de vida.
Impresionado de tal radical cambio en las formas de vida de Ceos, el monje dejaba caer los parpados recordando la calidez de su antiguo planeta, un planeta habitado por seres pacíficos que convivían y se ayudaban desinteresadamente, buscando la felicidad, amparados por una bondad mayor que los rodeaba, la voluntad de su diosa.
Todo eso palidecía en el tiempo y poco a poco se convertía en lo que ahora mismo se reflejaba en sus pupilas.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
- El Sol parece haber abandonado a estas gentes… Lógico… - dijo sonriendo con nostalgia - ¿Mmm? Vaya… Hay cosas que no cambian… Como ese hedor que se filtra incluso a través de esos portales tuyos Hirei…
- Maldita sea… no puede ser que otra vez… Aunque, quién pudo...
- ¡Cuánto tiempo! Hirei…
Sorprendido de la voz que resonó en todo su ser Hirei se estremeció, y dubitativo giró la cabeza y dirigió su mirada a las alturas de aquel lugar.
Allí sobrepasando la cúspide de la Torre más alta del lugar se alzaba, una grotesca imagen que entraba directamente en el corazón de la criatura sin ni siquiera pasar por sus ojos. La voz del monje atravesaba con dureza sus oídos y su mente trataba de no evocar la tragedia sucedida tempos atrás.
Los niños se bajaron de la cálida y segura criatura ahora, tan insegura y destemplada como un cachorro en la fría lluvia de carámbano.
- Tú estabas…
- ¿Encerrado para siempre? Todo tiene un principio y un final Hirei.
La lluvia seguía cayendo sobre los cuerpos de los allí presentes.
- Esto ha cambiado mucho desde la ultima vez que pisé por aquí.
- ¿Quién es ese? - Preguntó la chica. - Se parece a…
- El mismo sacerdote que acompañaba a ese cachorro, - corto Hein .- El sirviente de Terra.
- Pero eso es imposible, esta tal como lo vimos en aquel recuerdo, ¡y eso ocurrió hace siglos!
- Más bien tempos – Interrumpió el monje -. ¿Tú debes de ser Kanie verdad?
- ¿Co…
- Tu amigo. Me ha sido muy útil.
- ¡Maldito! ¡¿Qué le has hecho a Isaac?!
- Y tú Hein. - El monje rió. - Al parecer, queríais mucho a este chico. No os preocupéis, su cuerpo está en buenas manos. – Dijo el joven oscureciendo el rostro dejando una sombría sonrisa dibujada maliciosamente en él.
- ¿Có-Cómo? - Dijeron los dos muchachos al oír aquellas oscuras palabras.
- Al parecer… - dijo Hirei el cuál se encontraba ahora mismo sentado, ya que en el momento del encuentro con el ser que se alzaba en las alturas, las patas le temblaron y fallaron.
Levantándose como pudo consiguió articular las primeras palabras después de lo que para él había sido un tormento eterno el cuál duró apenas un minuto.
- Al parecer esa persona… tiene el cuerpo de Isaac. Parte de él debió de quedar encerrado dentro y al fusionarse con él sabe cosas que sólo sabe el chico.
- Casi mi querido amigo – interrumpió el monje.
Su expresión cambió a una expresión algo mas tranquila, mirando al cielo dejando caer las gotas de lluvia por sus mejillas.
- Este cuerpo… Estaba totalmente vacío.
- Eso es im-
- Imposible lo sé, yo también me sorprendí al principio.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Normalmente, un cuerpo siempre alberga algo, cuando no hay felicidad hay tristeza, cuando no hay generosidad hay egoísmo, cuando no hay placer hay dolor, y cuando la vida lo deja queda el recuerdo…
Este cuerpo estaba totalmente vacío, ni recuerdo ni odio ni felicidad, el espíritu que aquí habitaba se desarraigó completamente de el.
Observándolo con más detenimiento descubrí algo peculiar en él, quizás la razón de por qué huir de él.
Cada rincón, cada recoveco de este cuerpo, albergaba por lo menos, una pequeña cicatriz, llegando éstas a ser bastante dolorosas y profundas, estas cicatrices producidas por la experiencia se hundían y hacían mella en el espíritu del pobre chico, y no le dejaban respirar. Él alma estaba cansada de vivir. Deseaba acabar, extinguirse, huir como fuera, asi que, en cuanto contempló la oportunidad de dejar este maltrecho cuerpo, el cual solo evocaba el deseo de morir, lo abandonó. Probablemente pensó que cualquier lugar era mejor que este.
Solo existe un problema, un cuerpo tan joven, ¿así de maltrecho?
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Aunque eso ya no importa en absoluto, ocuparé este cuerpo abandonado y dolorido, y le daré el trato que merece. Le daré una utilidad, un objetivo.
- Si es verdad que el cuerpo de Isaac estaba vacío, ¿Cómo es…
- Que ¿cómo sé lo que sé mi querido amigo? Que ¿cómo conozco a estos muchachos?
Hirei me subestimas, creí que en una ocasión te deje claro el alcance de mis posibilidades. – Dijo sonriendo de nuevo el sacerdote. – No creerás verdad que todo este tiempo he estado durmiendo.
Tanto tiempo encerrado me ha dado cierto grado de, “omnisciencia” por así decirlo.
No he perdido el tiempo, Hirei…
- Te lo impedimos una vez y volveremos a hacerlo Cinos. – Dijo la criatura ya en pie y totalmente recuperada.
- Por favor Hirei te lo repito… No me subestimes…
Dicho esto el monje se desvaneció de las alturas apareciendo enfrente de los muchachos y Hirei con una expresión seria y de desprecio.
La criatura extendió sus colas pero el monje se había vuelto a ir. Se encontraba detrás del chico.
- ¡Hein! ¡Cuidado detrás de ti! – Gritó la chica al percatarse de la situación del monje.
El chico se dio la vuelta y vio de cerca de la persona que si quisiera podría acabar con su existencia en un abrir y cerrar de ojos. Las piernas le fallaron y cayó al suelo.
- Tan débil… - Dicho esto alzó la mano dispuesto a acabar con él. Al mirar un poco más hacia arriba reparó en que Hirei había desaparecido. – Vaaya no eres tan inútil después de todo.
Hirei se encontraba justo a la espalda del monje apuntándole con sus once colas y sin ningún reparo a atacar.
- Vamos, ataca, me tienes a tu merced ¿no es así? – Provocaba Cinos a la criatura.
- ¡Hirei no! Hein correría peligro.
- Tan insignificante como siempre Hirei… - El monje entonces se giró y apuntó a la criatura. – Que pena, estuviste tan cerca…
El monje disparo y la criatura salió despedida metros atrás quedando, casi inconsciente.
- Parece que aún no me he acostumbrado a este cuerpo. Tienes suerte Hirei, con el mío ya estarías muerto.
El monje entonces volvió a desaparecer desvelándose esta vez en las alturas, mirando con desprecio sus frágiles existencias, las cuales podría extinguir de un soplo.
La verdad… Es que ya habéis vivido lo suficiente. – Dijo éste sonriendo. -
Es hora de que dejéis paso a nuevas existencias.
Desapareced…
Una intensa luz comenzó a brotar de la mano derecha de Cinos, la cual aumentaba a un ritmo exagerado y sin control.
- Yo desapareceré, pero estos niños no tienen por que sufrir tu obsesión Cinos, no acabarás con ellos.
- Intenta detenerme pues…
Dicho esto la luz blanca se torno oscura de un color morado con trazas negras ondulantes por todo su brillo en un incesante movimiento, signo de su inquieto afán de destrucción trasmitido por su creador.
La gran forma de energía semejante a una esfera morada se dejó caer sobre los pobres chicos y su guardián mientras este trataba con todas sus fuerzas que esta energía no acabase con ellos.
De repente la puerta del Santuario se abrió dejando escapar un fuerte viento de ella un viento que ni inmutó al monje aún sabiendo la causa de éste.
La esfera se detuvo ante los desesperanzados chicos y la maltrecha criatura, que al abrir los ojos descubrieron una silueta poco esperada.
- ¿¡T-Tom!? - dijo el chico al contemplar la situación-
Tom estaba ahí enfrente parado, esforzándose por sujetar aquella bola oscura, y ganar algo de tiempo.
Una pequeña sombra sinuosa parecía asomar por debajo del traje de Tom.
Hirei al observar esto sonrió. – Con que Tom…
El monje con la misma expresión seguía dando poder a la bola sin inmutarse.
- Así que has decidido enmendar tu error, no te bastaba dejarte controlar por un brujo de pacotilla ¿y ahora intentas evitar lo inevitable?
En cada encuentro me sorprendes más y más Taorm.
- Hirei no aguantaré mucho más, llévatelos de aquí. – Dijo Tom mientras dirigía todo su esfuerzo a contener el poder del monje.
La criatura asintió y hizo una señal a los chicos para que subieran a su lomo. Cuando estuvieron listos, un portal blanco apareció a la vez que la silueta de Hirei y los chicos no fue más que un rastro dejado por la vista.
- Lo siento Cinos pero aquí noos separamos, - dijo Tom al monje. - ¡Nos vemos! Dentro de algún tiempo…
La Bola definitivamente cayo al suelo dejando nada más que un inmenso cráter en el lugar, y un vacío en su interior.
- Taorm y Hirei… La rueda gira y volvemos al mismo punto. Esta vez no estas tu para frenar esto… - Dicho esto el monje se dio la vuelta y entro de nuevo al santuario, esta vez por la puerta principal.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lejos de allí, en la orilla de un río desconocido perteneciente a un bosque desconocido en un lugar sin nombre, una luz blanca se revelo ante los árboles y demás seres vivos del lugar.
Cuando llegaron a ese lugar, el descanso era lo único que les quedaba en aquél momento.
No podían volver a su hogar, Cinos les encontraría.
Enfrentarse a él no era una opción en aquél momento.
Su amigo, ya no estaba, solo un cuerpo ocupado por un ser malvado.
Deprimidos se sentaban observando el transcurso del agua, como gota a gota se formaba un río que nunca cesaba de moverse.
- Aquí viniste la última vez, - dijo una voz detrás de algunos arbustos. – Deberías tener más cuidado Hirei. – Era Tom. -
- Era para que tu nos encontraras. Nunca se te dio bien rastrear nada.
- Jejeje ya bueno… - la expresión de los dos volvió a cambiar a una mas seria – Otra vez ¿eh? Es todo culpa mía.
Hirei siguió mirando al suelo un rato.
- ¿Por qué te ocultas Taorm? – Dijo al final la criatura. -
- Quería volver a vivir como no pude una vez.
- Todos estábamos de acuerdo en cuidar de Ceos Taorm.
- Si… lo sé pero, tanto tiempo observando las gentes de una ciudad, no se… Quería revivir lo que un día fui supongo… Fue un error y ahora Cinos está libre de nuevo.
- Solo hay una manera de encerrarlo de nuevo. Hacen falta otros tres. Shito guardaba a uno de ellos pero…
- Ya, Isaac era uno de ellos. Los portadores de la esencia, los guardianes de la vida. Cinos no se dio cuenta, cogí la caracola de Isaac cuando Cinos despertó – dijo sacando la caracola de Isaac.
- Estos chicos – dijo Hirei girando la mirada hacia Kanie y Hein que con el paso de las horas se derrumbaron y acabaron dormidos apoyados en el árbol que vieron más a mano. – Ellos fueron los que me invocaron.
- El destino ha hecho que se unan de nuevo ¿eh? – Dijo Tom sonriendo -
- Nos espera un largo camino. No pueden enfrentarse a Cinos con su actual fuerza. -Dijo la criatura con una vaga expresión de esperanza que trataba de alzarse entre la de tristeza que predominaba en su ser. -
- Descansemos hoy, tenemos mucho tiempo para explicárselo.
La esperanza se entreve entre los resquicios del tiempo, incesante en su movimiento y dando paso a sucesos, sueños, comienzos y finales, siempre vigilados por cada uno de los astros que observan impacientes que vendrá luego, que historia comenzará después de la acabada.
Será el tiempo quien lo decida…
Continuara.
En la noche mas oscura que un abismo de un pozo sin fondo se hallaba la figura del recuerdo, alzándose como una pluma en la tormenta, como si los siglos o incluso tempos no hubieran pasado por ella.
Pelo reflejando la luna de plata que ondulaba al viento, túnica cayendo de la cintura, pecho descubierto, dejando ver una extraña marca que probablemente reflejaba deseos y mucho pasado detrás.
Esa oscura silueta observaba el mundo imaginando cual oscura raza o intención de ésta, había transformado su bello y paradisíaco hogar en una tormenta de sentimientos, donde predominaban la envidia, el odio, emociones egoístas buscando la simple comodidad de vida.
Impresionado de tal radical cambio en las formas de vida de Ceos, el monje dejaba caer los parpados recordando la calidez de su antiguo planeta, un planeta habitado por seres pacíficos que convivían y se ayudaban desinteresadamente, buscando la felicidad, amparados por una bondad mayor que los rodeaba, la voluntad de su diosa.
Todo eso palidecía en el tiempo y poco a poco se convertía en lo que ahora mismo se reflejaba en sus pupilas.
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- El Sol parece haber abandonado a estas gentes… Lógico… - dijo sonriendo con nostalgia - ¿Mmm? Vaya… Hay cosas que no cambian… Como ese hedor que se filtra incluso a través de esos portales tuyos Hirei…
- Maldita sea… no puede ser que otra vez… Aunque, quién pudo...
- ¡Cuánto tiempo! Hirei…
Sorprendido de la voz que resonó en todo su ser Hirei se estremeció, y dubitativo giró la cabeza y dirigió su mirada a las alturas de aquel lugar.
Allí sobrepasando la cúspide de la Torre más alta del lugar se alzaba, una grotesca imagen que entraba directamente en el corazón de la criatura sin ni siquiera pasar por sus ojos. La voz del monje atravesaba con dureza sus oídos y su mente trataba de no evocar la tragedia sucedida tempos atrás.
Los niños se bajaron de la cálida y segura criatura ahora, tan insegura y destemplada como un cachorro en la fría lluvia de carámbano.
- Tú estabas…
- ¿Encerrado para siempre? Todo tiene un principio y un final Hirei.
La lluvia seguía cayendo sobre los cuerpos de los allí presentes.
- Esto ha cambiado mucho desde la ultima vez que pisé por aquí.
- ¿Quién es ese? - Preguntó la chica. - Se parece a…
- El mismo sacerdote que acompañaba a ese cachorro, - corto Hein .- El sirviente de Terra.
- Pero eso es imposible, esta tal como lo vimos en aquel recuerdo, ¡y eso ocurrió hace siglos!
- Más bien tempos – Interrumpió el monje -. ¿Tú debes de ser Kanie verdad?
- ¿Co…
- Tu amigo. Me ha sido muy útil.
- ¡Maldito! ¡¿Qué le has hecho a Isaac?!
- Y tú Hein. - El monje rió. - Al parecer, queríais mucho a este chico. No os preocupéis, su cuerpo está en buenas manos. – Dijo el joven oscureciendo el rostro dejando una sombría sonrisa dibujada maliciosamente en él.
- ¿Có-Cómo? - Dijeron los dos muchachos al oír aquellas oscuras palabras.
- Al parecer… - dijo Hirei el cuál se encontraba ahora mismo sentado, ya que en el momento del encuentro con el ser que se alzaba en las alturas, las patas le temblaron y fallaron.
Levantándose como pudo consiguió articular las primeras palabras después de lo que para él había sido un tormento eterno el cuál duró apenas un minuto.
- Al parecer esa persona… tiene el cuerpo de Isaac. Parte de él debió de quedar encerrado dentro y al fusionarse con él sabe cosas que sólo sabe el chico.
- Casi mi querido amigo – interrumpió el monje.
Su expresión cambió a una expresión algo mas tranquila, mirando al cielo dejando caer las gotas de lluvia por sus mejillas.
- Este cuerpo… Estaba totalmente vacío.
- Eso es im-
- Imposible lo sé, yo también me sorprendí al principio.
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Normalmente, un cuerpo siempre alberga algo, cuando no hay felicidad hay tristeza, cuando no hay generosidad hay egoísmo, cuando no hay placer hay dolor, y cuando la vida lo deja queda el recuerdo…
Este cuerpo estaba totalmente vacío, ni recuerdo ni odio ni felicidad, el espíritu que aquí habitaba se desarraigó completamente de el.
Observándolo con más detenimiento descubrí algo peculiar en él, quizás la razón de por qué huir de él.
Cada rincón, cada recoveco de este cuerpo, albergaba por lo menos, una pequeña cicatriz, llegando éstas a ser bastante dolorosas y profundas, estas cicatrices producidas por la experiencia se hundían y hacían mella en el espíritu del pobre chico, y no le dejaban respirar. Él alma estaba cansada de vivir. Deseaba acabar, extinguirse, huir como fuera, asi que, en cuanto contempló la oportunidad de dejar este maltrecho cuerpo, el cual solo evocaba el deseo de morir, lo abandonó. Probablemente pensó que cualquier lugar era mejor que este.
Solo existe un problema, un cuerpo tan joven, ¿así de maltrecho?
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Aunque eso ya no importa en absoluto, ocuparé este cuerpo abandonado y dolorido, y le daré el trato que merece. Le daré una utilidad, un objetivo.
- Si es verdad que el cuerpo de Isaac estaba vacío, ¿Cómo es…
- Que ¿cómo sé lo que sé mi querido amigo? Que ¿cómo conozco a estos muchachos?
Hirei me subestimas, creí que en una ocasión te deje claro el alcance de mis posibilidades. – Dijo sonriendo de nuevo el sacerdote. – No creerás verdad que todo este tiempo he estado durmiendo.
Tanto tiempo encerrado me ha dado cierto grado de, “omnisciencia” por así decirlo.
No he perdido el tiempo, Hirei…
- Te lo impedimos una vez y volveremos a hacerlo Cinos. – Dijo la criatura ya en pie y totalmente recuperada.
- Por favor Hirei te lo repito… No me subestimes…
Dicho esto el monje se desvaneció de las alturas apareciendo enfrente de los muchachos y Hirei con una expresión seria y de desprecio.
La criatura extendió sus colas pero el monje se había vuelto a ir. Se encontraba detrás del chico.
- ¡Hein! ¡Cuidado detrás de ti! – Gritó la chica al percatarse de la situación del monje.
El chico se dio la vuelta y vio de cerca de la persona que si quisiera podría acabar con su existencia en un abrir y cerrar de ojos. Las piernas le fallaron y cayó al suelo.
- Tan débil… - Dicho esto alzó la mano dispuesto a acabar con él. Al mirar un poco más hacia arriba reparó en que Hirei había desaparecido. – Vaaya no eres tan inútil después de todo.
Hirei se encontraba justo a la espalda del monje apuntándole con sus once colas y sin ningún reparo a atacar.
- Vamos, ataca, me tienes a tu merced ¿no es así? – Provocaba Cinos a la criatura.
- ¡Hirei no! Hein correría peligro.
- Tan insignificante como siempre Hirei… - El monje entonces se giró y apuntó a la criatura. – Que pena, estuviste tan cerca…
El monje disparo y la criatura salió despedida metros atrás quedando, casi inconsciente.
- Parece que aún no me he acostumbrado a este cuerpo. Tienes suerte Hirei, con el mío ya estarías muerto.
El monje entonces volvió a desaparecer desvelándose esta vez en las alturas, mirando con desprecio sus frágiles existencias, las cuales podría extinguir de un soplo.
La verdad… Es que ya habéis vivido lo suficiente. – Dijo éste sonriendo. -
Es hora de que dejéis paso a nuevas existencias.
Desapareced…
Una intensa luz comenzó a brotar de la mano derecha de Cinos, la cual aumentaba a un ritmo exagerado y sin control.
- Yo desapareceré, pero estos niños no tienen por que sufrir tu obsesión Cinos, no acabarás con ellos.
- Intenta detenerme pues…
Dicho esto la luz blanca se torno oscura de un color morado con trazas negras ondulantes por todo su brillo en un incesante movimiento, signo de su inquieto afán de destrucción trasmitido por su creador.
La gran forma de energía semejante a una esfera morada se dejó caer sobre los pobres chicos y su guardián mientras este trataba con todas sus fuerzas que esta energía no acabase con ellos.
De repente la puerta del Santuario se abrió dejando escapar un fuerte viento de ella un viento que ni inmutó al monje aún sabiendo la causa de éste.
La esfera se detuvo ante los desesperanzados chicos y la maltrecha criatura, que al abrir los ojos descubrieron una silueta poco esperada.
- ¿¡T-Tom!? - dijo el chico al contemplar la situación-
Tom estaba ahí enfrente parado, esforzándose por sujetar aquella bola oscura, y ganar algo de tiempo.
Una pequeña sombra sinuosa parecía asomar por debajo del traje de Tom.
Hirei al observar esto sonrió. – Con que Tom…
El monje con la misma expresión seguía dando poder a la bola sin inmutarse.
- Así que has decidido enmendar tu error, no te bastaba dejarte controlar por un brujo de pacotilla ¿y ahora intentas evitar lo inevitable?
En cada encuentro me sorprendes más y más Taorm.
- Hirei no aguantaré mucho más, llévatelos de aquí. – Dijo Tom mientras dirigía todo su esfuerzo a contener el poder del monje.
La criatura asintió y hizo una señal a los chicos para que subieran a su lomo. Cuando estuvieron listos, un portal blanco apareció a la vez que la silueta de Hirei y los chicos no fue más que un rastro dejado por la vista.
- Lo siento Cinos pero aquí noos separamos, - dijo Tom al monje. - ¡Nos vemos! Dentro de algún tiempo…
La Bola definitivamente cayo al suelo dejando nada más que un inmenso cráter en el lugar, y un vacío en su interior.
- Taorm y Hirei… La rueda gira y volvemos al mismo punto. Esta vez no estas tu para frenar esto… - Dicho esto el monje se dio la vuelta y entro de nuevo al santuario, esta vez por la puerta principal.
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Lejos de allí, en la orilla de un río desconocido perteneciente a un bosque desconocido en un lugar sin nombre, una luz blanca se revelo ante los árboles y demás seres vivos del lugar.
Cuando llegaron a ese lugar, el descanso era lo único que les quedaba en aquél momento.
No podían volver a su hogar, Cinos les encontraría.
Enfrentarse a él no era una opción en aquél momento.
Su amigo, ya no estaba, solo un cuerpo ocupado por un ser malvado.
Deprimidos se sentaban observando el transcurso del agua, como gota a gota se formaba un río que nunca cesaba de moverse.
- Aquí viniste la última vez, - dijo una voz detrás de algunos arbustos. – Deberías tener más cuidado Hirei. – Era Tom. -
- Era para que tu nos encontraras. Nunca se te dio bien rastrear nada.
- Jejeje ya bueno… - la expresión de los dos volvió a cambiar a una mas seria – Otra vez ¿eh? Es todo culpa mía.
Hirei siguió mirando al suelo un rato.
- ¿Por qué te ocultas Taorm? – Dijo al final la criatura. -
- Quería volver a vivir como no pude una vez.
- Todos estábamos de acuerdo en cuidar de Ceos Taorm.
- Si… lo sé pero, tanto tiempo observando las gentes de una ciudad, no se… Quería revivir lo que un día fui supongo… Fue un error y ahora Cinos está libre de nuevo.
- Solo hay una manera de encerrarlo de nuevo. Hacen falta otros tres. Shito guardaba a uno de ellos pero…
- Ya, Isaac era uno de ellos. Los portadores de la esencia, los guardianes de la vida. Cinos no se dio cuenta, cogí la caracola de Isaac cuando Cinos despertó – dijo sacando la caracola de Isaac.
- Estos chicos – dijo Hirei girando la mirada hacia Kanie y Hein que con el paso de las horas se derrumbaron y acabaron dormidos apoyados en el árbol que vieron más a mano. – Ellos fueron los que me invocaron.
- El destino ha hecho que se unan de nuevo ¿eh? – Dijo Tom sonriendo -
- Nos espera un largo camino. No pueden enfrentarse a Cinos con su actual fuerza. -Dijo la criatura con una vaga expresión de esperanza que trataba de alzarse entre la de tristeza que predominaba en su ser. -
- Descansemos hoy, tenemos mucho tiempo para explicárselo.
La esperanza se entreve entre los resquicios del tiempo, incesante en su movimiento y dando paso a sucesos, sueños, comienzos y finales, siempre vigilados por cada uno de los astros que observan impacientes que vendrá luego, que historia comenzará después de la acabada.
Será el tiempo quien lo decida…
Continuara.
Última edición por Atem el Dom Nov 08, 2009 3:54 pm, editado 2 veces
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Cuanto mas te acerques a la luz, Más grande se volverá tu sombra

Atem-
Cantidad de envíos: 16
Fecha de inscripción: 03/03/2009
Re: El cuento de Ceos
Bueeeno pos el último capítulo de esta minisaga bastante importante creo XD, no salio mal el medio shonen improvisado XD bueno lo q vendra despues es bastaaante diferente cuando se continue lo vereis, espero q os haya gustado!
Salu2!!
Salu2!!
_________________

Cuanto mas te acerques a la luz, Más grande se volverá tu sombra

Atem-
Cantidad de envíos: 16
Fecha de inscripción: 03/03/2009
Re: El cuento de Ceos
Woow!!
Que final más chulo! Al final ha valido la pena esperar. Que ganas de ver como continua y que pasa con el grupo de amigos (ya parece un poco a Naruto con la cosa esa de que uno es "malo" aunque no lo sea realmente y los otros quieren salvarle y tal). Pero muy guay, totalmente adaptado a tu forma de escribir metafóricamente.
Siento haber tardado en leermelo, pero bueno. Fallitos y tal, haber...has puesto comas donde no debías y en otras frases te han faltado, pero vamos, normal al haberlo escrito tan rápido.
Esperaré con ganas a que continueeees!!
Saludooos,

Que final más chulo! Al final ha valido la pena esperar. Que ganas de ver como continua y que pasa con el grupo de amigos (ya parece un poco a Naruto con la cosa esa de que uno es "malo" aunque no lo sea realmente y los otros quieren salvarle y tal). Pero muy guay, totalmente adaptado a tu forma de escribir metafóricamente.
Siento haber tardado en leermelo, pero bueno. Fallitos y tal, haber...has puesto comas donde no debías y en otras frases te han faltado, pero vamos, normal al haberlo escrito tan rápido.
Esperaré con ganas a que continueeees!!
Saludooos,
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umi_natori-
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